lunes, 16 de noviembre de 2015

LOS OJOS VERDES

Los ojos verdes

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título.
Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma. Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tales cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano.
De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.

I
- Herido va el ciervo... herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas... Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban... en cuarenta años de montero no he visto mejor golpe... Pero. ¡Por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle a los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los álamos; y si la salva antes de morir podemos darle por perdido? Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Íñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res.
Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.
-¡Alto!... ¡Alto todo el mundo! -gritó Íñigo entonces-; estaba de Dios que había de marcharse.
Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista a la voz de los cazadores.
En aquel momento se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.
-¿Qué haces? -exclamó dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos-. ¿Qué haces, imbécil? ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?
-Señor -murmuró Íñigo entre dientes-, es imposible pasar de este punto. -¡Imposible! ¿Y por qué?
- Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Álamos; la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.
-¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador... ¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Aún se distingue a intervalos desde aquí... las piernas le faltan, su carrera se acorta; déjame... déjame... suelta esa brida o te revuelco en el polvo... ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus!, ¡Relámpago!, ¡sus, caballo mío!, si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.
Caballo y jinete partieron como un huracán.
Íñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.
El montero exclamó al final:
-Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.

II
- Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos.
Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?
Mientras Íñigo hablaba Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte. Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalar sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras:
- Íñigo, tú que eres viejo; tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?
- ¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.
- Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña... Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo... Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura, que al parecer sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella. El montero, sin desplegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Éste, después de coordinar sus ideas prosiguió así:
- Desde el día en que a pesar de tus funestas predicciones llegué a la fuente de los Álamos, y atravesando sus aguas recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae resbalándose gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado sólo y febril sobre el peñasco, a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.
Todo es allí grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parecen que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.
Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fue nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas... no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña... muy extraña...; los ojos de una mujer.
Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas... no sé: yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos.
En su busca fui un día y otro a aquel sitio.
Por último, una tarde... yo me creí juguete de un sueño...; pero no, es verdad; la he hablado ya muchas veces, como te hablo a ti ahora...; una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto... sí; porque los ojos de aquella mujer eran los que yo tenía clavados en la mente; unos ojos de un color imposible; unos ojos...
-¡Verdes! -exclamó Íñigo con un acento de profundo terror e incorporándose de un salto en su asiento.
Fernando le miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:
- ¿La conoces?
- ¡Oh no! -dijo el montero.- ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, a no volver a la fuente de los Álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza, y expiaréis muriendo el delito de haber encenagado sus ondas.
- ¡Por lo que más amo!... -murmuró el joven con una triste sonrisa.
- Sí -prosiguió el anciano-; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer.
- ¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida, y todo el cariño que puedan atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos!
Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Íñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío:
- ¡Cúmplase la voluntad del cielo!

III
- ¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares, ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche, profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.
El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen.
Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba temblando, el primogénito de Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.
Ella era hermosa, hermosa y pálida, como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas, como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro. Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.
-¡No me respondes! -exclamó Fernando, al ver burlada su esperanza-; ¿querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh, no!... Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer... -O un demonio... ¿Y si lo fuese?
El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:
- Si lo fueses... te amaría... te amaría, como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.
- Fernando -dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música-: yo te amo más aún que tú me amas; yo que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y transparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso.
Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuente desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:
- ¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales... y yo... yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie... Ven, la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino... las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles, el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven... ven...
La noche comenzaba a extender sus sombras, la luna rielaba en la superficie del lago, la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas... Ven... ven... Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven... y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso... un beso... Fernando dio un paso hacia ella... otro... y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve... y vaciló... y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.
Las aguas saltaron en chispas de luz, y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.



miércoles, 11 de noviembre de 2015

COHERENCIA DE "Y SI ES PRECISO, LOS JUECES"

El texto de Enrique López Francos, “Y si es preciso, los jueces”, trata el tema de las medidas para combatir la anorexia (defendiendo el recurso a la acción judicial cuando sea imprescindible).
En resumen, la anorexia es un grave problema social que requiere el uso de una serie de medidas para. Hay tres tipos de medidas: educativas (desde la familia y la escuela), sociales (ejerciendo presión sobre las televisiones, publicistas y diseñadores) y judiciales: cuando todo lo demás falla, la acción judicial está justificada para evitar la autodestrucción del individuo. El título del texto, remático, ya apunta a esta tercera medida y a la tesis defendida por el autor.
En cuanto a la estructura interna, el texto se divide en tres partes. La introducción ocupa los dos primeros párrafos: en el primero el autor explica que no importa el número de afectados sino que la anorexia es una grave enfermedad de nuestro tiempo; en el segundo párrafo indica que, a pesar de que ha descendido el número de ingresos por anorexia, hay que enfrentarse a ella para erradicarla. Como ideas secundarias de esta parte tenemos los datos numéricos concretos y las metáforas empleadas (delgada línea roja...). En el desarrollo (líneas 9-26) el autor expone tres de las medidas con las que se puede hacer frente a la anorexia. En el tercer párrafo del texto nos habla de que habría que actuar, en primer lugar, desde la educación, de tal forma que familias y colegios actúen conjuntamente para informar a los jóvenes de esta enfermedad. El cuarto párrafo incide en que otro de los frentes sería la acción y presión social sobre las televisiones públicas y privadas para que no fomentaran modelos de belleza que inciten a la anorexia. En el quinto párrafo se expone que, como último recurso, se accedería a la acción judicial. Como ideas secundarias destacan el ejemplo del juez de Barcelona y de la Agencia para la Tutela de Adultos. La conclusión está en las últimas líneas (26-28): no se trata de un problema alimentario sino que el ser humano se autodestruye inconscientemente, lo que justifica que la Justicia pueda actuar. En realidad, ésta es la tesis del texto, puesto que las dos medias anteriores ya son conocidas y algunas ya se vienen aplicando desde hace tiempo.
Nos encontramos, por tanto, ante una estructura sintetizante o inductiva, en la que la tesis, explícita, cierra el escrito (Estamos ante problemas sociales que reclaman, cuando es imprescindible, la actuación de la Administración de Justicia. No hablamos de problemas alimentarios, sino de una autodestrucción inconsciente).
Para defender su tesis, el autor expone a lo largo del texto una serie de argumentos basados en datos (especialmente en los dos primeros párrafos), generalizaciones indiscutibles (párrafos 3º y 4º) y ejemplificaciones (último párrafo). El primer tipo de argumento se concreta en los datos numéricos que aporta sobre el número de afectados: cien mil o quinientos mil, 2 ó 3% del total de jóvenes entre 15 y 24 años (lín. 1-2); los datos de la Consejería de Sanidad y del Insalud sobre la estabilización de los ingresos (5-6); el caso del juez de Barcelona (21-23) que ingresa a los anoréxicas y el aumento de familias que no cuidan a los incapaces según una denuncia (23-26). El argumento de analogía asimila la actuación de la Agencia para la Tutela de Adultos con a la actuación judicial en el caso de la anorexia (lín. 23-26). Por último, se recurre a una serie de generalizaciones indiscutibles aceptadas por la mayoría: la anorexia provoca alarma social (párrafo 1), la salud debe potenciarse en la escuela (párrafo 3), la televisión y la publicidad colaboran a fomentar la anorexia (párrafo 4). 
*
Nos encontramos ante un texto coherente en su presentación y estructura fundamentalmente por el mantenimiento de un tema constante (la anorexia y sus soluciones), que es único a lo largo del texto y que va progresando a través de su ordenación lógica, como hemos visto al analizar la macroestructura del texto: planteamiento del problema, posibles soluciones, refuerzo de la solución general...


Carmen Xirivella

* En este análisis de la coherencia falta la progresión temática. Os la añado aquí.
Por último, comentaremos la progresión temática de este texto, la cual es de temas derivados, puesto que a partir del tema: "la anorexia es un problema que hemos de solucionar" surgen tres remas, que coinciden con las tres maneras o los tres frentes desde los cuales se pueden tomar medidas. Así el primer rema es la educación; el segundo, la acción social, y el tercero, la acción judicial.

lunes, 9 de noviembre de 2015

COHERENCIA DEL TEXTO "LA GRAN EVASIÓN" Y ANÁLISIS SINTÁCTICO DE UNA ORACIÓN DEL TEXTO

Aquí os dejo el comentario de la coherencia que una alumna respondió en el examen.

El texto que nos disponemos a comentar está escrito por Xavier Latorre y fue publicado en el periódico Levante el día 13 de noviembre de 2013.
El tema que trata el artículo es una crítica a lo que se han convertido las redes sociales hoy en día. Podríamos resumir el contenido del texto de la siguiente manera: el texto comienza diciendo que Facebook tiene los días contados debido a lo que se ha convertido, poniendo ejemplos en el segundo párrafo. Comenta que los padres han agregado como amigos a sus hijos en Facebook y estos últimos no quieren que sus padres sepan acerca de su vida con amigos, por lo que abandonan la red social. El autor termina diciendo que, para contribuir a que esta red social continúe en uso, va a desagregar a su hijo y anima a que los demás hagan lo mismo.

El texto se compone externamente de un titular (“La gran evasión”) y un cuerpo argumentativo de treinta líneas dividido en cuatro párrafos de extensión similar.
Internamente, podríamos dividir el texto en tres partes: en el primer párrafo, la introducción, en la que se presenta el tema del que se va a hablar. La segunda parte: los dos siguientes párrafos, en los que explica y pone ejemplos de lo ocurrido y sus consecuencias. Y, por último, la conclusión, en el último párrafo, en el que dice de qué manera va a actuar el autor.
Por tanto, se trata de una estructura analizante, puesto que la tesis se encuentra al principio del texto. Esta tesis defendida por el autor es explícita y la podemos encontrar en el primer párrafo, donde defiende que está en contra de lo que es actualmente esta red social y lo defiende ampliamente a lo largo de todo el texto.
El autor refuerza su tesis mediante argumentos diferentes: utiliza ejemplos a lo largo de todo el texto, principalmente en el segundo párrafo, en el que argumenta lo que se hace en Facebook. También utiliza argumentos de experiencia personal en los que habla de que él mismo hace todo eso de lo que se habla. Además, en el último párrafo, explica su caso y explica su experiencia personal.*

Para terminar, comentar que la progresión temática es de tema constante, ya que el tema principal es Facebook y a lo largo del artículo habla de ese mismo tema, pero sin convertir los remas (para qué se utiliza, quiénes lo utilizan, su futuro, la posible solución, la petición de espionaje a su hijo…) en nuevos temas.



* Le falta comentar los argumento de citas ("dice un compañero mío... de vida", línea 1), de contraste (la pérdida de intimidad en Facebook frente al celo en su intimidad de su creador respecto a sus vecinos -tercer párrafo-; y "sin temor a ser vigilado por su progenitor" -líneas 23-24- frente a "Os pido que si veis algo que me pueda interesar de mi hijo o algo de lo que deba enterarme, urgentemente me llaméis al móvil o me dejéis un mensaje", líneas26-28 ), argumento "ad hominem" ("En su lugar yo también emigraría", líneas 14-15) y argumentos de cifras ("a Facebook le quedan a lo sumo cinco o seis años de vida", líneas 1-2; "Los jóvenes están desertando de esta red social a millares", línea 2).


ANÁLISIS DE LA ORACIÓN (lo siento pero no puedo girarlo)


SOLUCIONES A LAS FICHAS 1 Y 2 DE SINTAGMAS (2º ESO)



sábado, 7 de noviembre de 2015

ESQUEMAS DE LAS UNIDADES 1 Y 2 (2º ESO)

ESQUEMA DE LA UNIDAD 1

Lenguaje, lengua y habla. Variación social y estilística.
1.       Lenguaje y lengua
·         Concepto de lenguaje
·         Concepto de lengua

2.       Las lenguas del mundo
·         Número de lenguas en el mundo
·         Familia lingüística
·         Rama lingüística
·         Lenguas aisladas
·         Origen del castellano
·         Otras lenguas romances
·         Lengua madre
·         Los dialectos

3.       Lengua y habla
·         Definición de habla

4.       Las variedades sociales y estilísticas
·         Las variedades sociales
o   Nivel sociocultural, edad, sexo…
o   Niveles de uso de lengua: culto, estándar, popular o familiar y vulgar.
·         Las jergas
·         Los argots
·         Las variedades estilísticas
o   También llamadas variedades diafásicas o registros
o   Según la situación
o   Registro formal y registro informal o coloquial


La lengua, un sistema organizado
2. ¿Cómo se organiza la lengua?
  • ·         Nivel fonético
  • ·         Nivel morfológico
  • ·         Nivel sintáctico
  • ·         Nivel léxico
  • ·         Nivel textual


2.1. El nivel fónico
  • ·         Sonidos y fonemas (conceptos)
  • ·         Fonética – sonidos
  • ·         Fonología - fonemas


2.2. Nivel morfológico
  • ·         Monemas y palabras
  • ·         Morfología à estructura de las palabras y los mecanismos para formarlas
  • ·         Monemas: raíces y morfemas.
  • ·         Morfemas: derivativos o afijos (prefijos, sufijos e infijos) y flexivos o desinencias (género, número, grado, persona, tiempo, modo…).
  • ·         Clases de palabras: sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, verbos, adverbios, preposiciones, conjunciones e interjecciones.


2.3. Nivel sintáctico
  • ·         Sintagmas y enunciados (oraciones y frases)
  • ·         Sintaxis


2.4. Nivel léxico-semántico
  • ·         Lexicología à cómo se forman las palabras y sus cambios
  • ·         Semántica à significado de las palabras y relaciones de significado


2.5. Nivel textual
  • ·         Textos
  • ·         Gramática del texto o Gramática textual


3. El proceso de composición de la lengua
·         Fonemas à monemas à palabras à sintagmas à enunciados à textos


¿Sabes qué es un texto?
-          Definición de texto
-          Cualidades de un texto:
o   Coherencia
o   Cohesión
o   Adecuación




ESQUEMA DE LA UNIDAD 2

1.       Origen y evolución de las lenguas de España
1.1   La iberia prerromana
  • -          Íberos, celtas, vascones, turdetanos… à lenguas diferentes


1.2   La ocupación romana
  • -          En el año 218 aC
  • -          Lengua de los soldados romanos à latín vulgar
  • -          Desaparición de las lenguas anteriores, a excepción del vasco


1.3   Las invasiones germánicas
  • -          Siglo V
  • -          Pueblos germánicos à visigodos
  • -          Abandonan su lengua y adoptan el latín
  • -          Dejan algunas palabras de su lengua

1.4   La invasión musulmana
  • -          Año 711
  • -          Fragmentación definitiva del latín
  • -          Surgimiento de variantes latinas muy diferenciadas en el norte:

o   Galaico-portugués
o   Astur-leonés
o   Castellano
o   Aragonés
o   Catalán
  • -          En el sur à mozárabe


1.5   La expansión de las variantes latinas hacia el sur
  • ·         Reconquista à los dialectos del norte se expandieron hasta el sur
  • ·         El galaico-portugués y el catalán se expanden verticalmente
  • ·         El castellano se expande en forma de cuña


2.       El castellano o español
·      Nació en el actual sur de Cantabria y norte de Burgos
·      Llevado a América
·      420 millones de hablantes en todo el mundo
·      4ª lengua más hablada
·      Variantes dialectales del castellano
-          Dos áreas: septentrional (más conservadora) y meridional (dialectos: andaluz, extremeño, murciano y canario).

El astur-leonés y el aragonés
-          Dialectos históricos del latín
-          No se extendieron
-          Zonas en las que se habla

3.       El gallego
-          Lengua romance
-          Unos tres millones de hablantes
-          Lengua oficial en Galicia

4.       El vasco o euskera
-          Lengua de procedencia incierta (lengua aislada)
-          Unos 700.000 hablantes
-          Tiene numerosos dialectos

5.       El catalán y el valenciano
-          Catalán à unos 5 millones de hablantes
Dos modalidades dialectales: catalán oriental y catalán occidental
-          El valenciano à      resultado de la expansión del catalán hacia el Reino de Valencia
Unos 2 millones de hablantes


El enunciado: oraciones y frases
1.       ¿Qué es el enunciado?
o   Definición de enunciado
o   Tres tipos más importantes de entonación:
·         Enunciativa
·         Interrogativa
·         Exclamativa

2.       Tipos de enunciados según su estructura
o   Oración (con verbo conjugado)
o   Frase (sin verbo conjugado)

3.       Tipos de enunciados según la modalidad
o   Enunciativas
·         Afirmativas
·         Negativas
o   Interrogativas
·         Directas o indirectas
·         Totales o parciales
·         Retóricas
o   Exclamativas
o   Dubitativas
o   Desiderativas
o   Exhortativas o imperativas

5. Elementos de la oración: los sintagmas

v  EL SINTAGMA NOMINAL (SN)
(determinante)
+ NÚCLEO +
(complementos)
Adyacente
Complemento del nombre (CN)
Aposición
Artículo
Demostrativo
Posesivo
Indefinido
Numeral
Exclamativo
Interrogativo
Nombre: María es lista
Pronombre: Tú quieres algo
Infinitivo: Fumar mata
Es un adjetivo o un sintagma adjetival.
   La niña guapa
   Muy querida amiga
Es un sintagma preposicional.
   La casa de tu tío

Es un SN que complemente a un nombre.
-Mi primo Juan
-Juan, mi primo, es muy alto.

v  EL SINTAGMA ADJETIVAL (S.Adj.)
(modificador)
+ NÚCLEO +
(complemento del adjetivo à C.Adj.)
Es un adverbio:
   Muy guapa
Adjetivo: La casa grande
Participio: Palabras dichas
Es un sintagma preposicional:
Es muy guapa de cara

v  EL SINTAGMA ADJETIVAL (S.Adj.) Y EL SINTAGMA ADVERBIAL (S.Adv.)
(modificador)
+ NÚCLEO +
(complemento del adverbio à C.Adv.)
Es un adverbio:
   Tan tarde
Adverbio: Llegó tarde
Es un sintagma preposicional:
   Está muy lejos de mi casa

v  EL SINTAGMA PREPOSICIONAL (S.Prep.)
ENLACE
TÉRMINO
Es una preposición: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras, mediante, durante, excepto y salvo.
Suele ser un SN: La casa de mi tío Paco.
Pero puede ser también:
-         -S.Adj.: Perdió por imprudente
-         -S.Adv.: Vete para allá

v  EL SINTAGMA VERBAL (SV)
NÚCLEO +
(COMPLEMENTOS)
Un verbo
(ya los estudiaremos)


¿Sabes construir un texto adecuado?
-       Adecuación a la situación
o   Uso oral o escrito
o   Función del lenguaje (objetivo del texto)
o   Forma de expresión
o   Uso formal o informal