sábado, 5 de febrero de 2011

PREGUNTAS CORTAS PARA REPASAR LA RECUPERACIÓN

SIGLO XV
1.   ¿Quién es el autor de La Celestina?
2.   Nombre de las dos composiciones líricas propias del siglo XV.
3.   ¿Quién es el autor de Coplas a la muerte de su padre?
4.   Di los tres tipos de romances.
5.   ¿Qué romances presentan las inquietudes humanas frente a temas como el amor?
6.   ¿Qué romances cuentan la historia del país?
7.   ¿Cuáles son los temas más tratados en la lírica culta del siglo XV?
8.   ¿Qué romances se inspiraban en historias de héroes épicos?
9.   ¿Quién es el autor del Laberinto de Fortuna?
10.        ¿Cómo era conocido el poeta Iñigo López de Mendoza?
11.        ¿Qué estrofa utiliza Jorge Manrique en sus Coplas?
12.        La Celestina es una obra enteramente…, como una obra de teatro para ser leída, a imitación de…
13.        ¿Qué esquema métrico tiene la copla manriqueña o de pie quebrado?
14.        ¿Cómo se llama la pareja protagonista de La Celestina?
15.        ¿En cuántas partes se estructuran las Coplas de Manrique?
16.        ¿Quién/es acaban vivos en La Celestina?
17.        ¿En qué parte de las Coplas el padre de Manrique dialoga con la muerte?
18.        ¿Cómo muere Melibea?


viernes, 4 de febrero de 2011

EJERCICIOS DE REPASO. EL RENACIMIENTO ESPAÑOL.

1)      ¿Cuándo y dónde surge el Renacimiento?
2)      Explica en qué consiste cada vía o camino que debe recorrer el místico para alcanzar la unión definitiva con la divinidad.
3)      ¿Quiénes son los principales representantes de la poesía religiosa en el Renacimiento español?
4)      Resume el argumento de El Lazarillo de Tormes.
5)      ¿Cuáles son las principales características de la novela picaresca?
6)      Además de la novela picaresca, surgen en España durante el siglo XVI otros géneros narrativos importantes. Indica cuáles.
7)      ¿Cuáles son las estrofas preferidas por los poetas españoles del Renacimiento?
8)      Cita el nombre de algún dramaturgo español del siglo XVI.
9)      Haz una lista con los temas preferidos por los líricos del Renacimiento español.
10)   Relaciona los autores con sus obras:
Oda a la vida retirada                                          Miguel de Cervantes
Cántico espiritual                                                   Garcilaso de la Vega
Los siete libros de Diana                                      Fray Luis de León
El Quijote                                                                   Jorge de Montemayor
Tres églogas                                                             San Juan de la Cruz
El Lazarillo de Tormes                                           Anónimo
11)   ¿Cuál es el tema esencial de la poesía mística? ¿En qué se diferencia de la ascética?
12)   Estudia la métrica, la rima y el tema del siguiente poema de Garcilaso de la Vega:
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuando tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
13)   ¿Cuáles son los principales personajes de El Quijote y cuál es la trama principal de la novela?
14)   ¿A qué movimiento literario del siglo XVI pertenece el fragmento seleccionado a continuación?
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero
que muero porque no muero.
15)   ¿A qué tipo de novela renacentista pertenecen estos fragmentos? Razona la respuesta.
Texto A
-          Muchacho, ¿buscas amo?
Yo le dije
-          Sí, señor.
-          Pues vente tras mí –me respondió-, que Dios te ha hecho merced en topar conmigo; alguna buena oración rezaste hoy.
Y seguile dando gracias a Dios por lo que le oí, también que me parescía, según su hábito y continente, ser el que yo había menester.

Texto B
Llegando el pastor Sireno a los verdes y deleitosos prados que el caudaloso río Esla con sus aguas va regando, le vino a la memoria el gran contentamiento de que en algún tiempo allí gozado había, siendo tan señor de su libertad como entonces sujeto a quien sin causa lo tenía sepultado en las tinieblas de su olvido.

16)   Analiza el tema y la métrica de la Oda a la vida retirada de fray Luis de León.


ODA A LA VIDA RETIRADA

¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruïdo, 
y sigue la escondida 
senda, por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido;
 Que no le enturbia el pecho 
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio Moro, en jaspe sustentado!

 No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
la lengua lisonjera 
lo que condena la verdad sincera.

 ¿Qué presta a mi contento 
si soy del vano dedo señalado; 
si, en busca deste viento, 
ando desalentado 
con ansias vivas, con mortal cuidado?

 ¡Oh monte, oh fuente, oh río,! 
¡Oh secreto seguro, deleitoso! 
Roto casi el navío, 
a vuestro almo reposo 
huyo de aqueste mar tempestuoso.

 Un no rompido sueño, 
un día puro, alegre, libre quiero; 
no quiero ver el ceño 
vanamente severo 
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

 Despiértenme las aves 
con su cantar sabroso no aprendido; 
no los cuidados graves 
de que es siempre seguido 
el que al ajeno arbitrio está atenido.

 Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo, 
a solas, sin testigo, 
libre de amor, de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo.

 Del monte en la ladera, 
por mi mano plantado tengo un huerto, 
que con la primavera 
de bella flor cubierto 
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

 Y como codiciosa 
por ver y acrecentar su hermosura, 
desde la cumbre airosa 
una fontana pura 
hasta llegar corriendo se apresura.

 Y luego, sosegada, 
el paso entre los árboles torciendo, 
el suelo de pasada 
de verdura vistiendo 
y con diversas flores va esparciendo.

 El aire del huerto orea 
y ofrece mil olores al sentido; 
los árboles menea 
con un manso ruïdo 
que del oro y del cetro pone olvido.

 Téngase su tesoro 
los que de un falso leño se confían; 
no es mío ver el lloro 
de los que desconfían 
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

 La combatida antena 
cruje, y en ciega noche el claro día 
se torna, al cielo suena 
confusa vocería, 
y la mar enriquecen a porfía.

 A mí una pobrecilla 
mesa de amable paz bien abastada 
me basta, y la vajilla, 
de fino oro labrada 
sea de quien la mar no teme airada.

 Y mientras miserable- 
mente se están los otros abrazando 
con sed insacïable 
del peligroso mando, 
tendido yo a la sombra esté cantando.

 A la sombra tendido, 
de hiedra y lauro eterno coronado, 
puesto el atento oído 
al son dulce, acordado, 
del plectro sabiamente meneado.

miércoles, 2 de febrero de 2011

APUNTES AMPLIADOS DEL RENACIMIENTO

EL RENACIMIENTO (SIGLO XVI)

Concepto de Renacimiento
El Renacimiento es una amplia serie de fenómenos de tipo político, económico, social, ideológico, cultural…, que separa la Edad Media de la Edad Moderna y que produce una profunda transformación en la mentalidad de las sociedades occidentales.
El Renacimiento tiene su origen en la Italia del siglo XIV y se extiende por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI.
Lo que renace es el mundo grecolatino, con sus obras y su pensamiento, que crea una manera nueva de ver la vida.
La vertiente cultural del Renacimiento se llama Humanismo, que, en sentido filosófico, tiene una marcada atención al hombre como valor en sí mismo y, en sentido literario, consiste en el estudio sistematizado de las letras grecolatinas.

Características del Renacimiento
1.      Laicismo (laico). El hombre se libera de la tutela de la Iglesia y se organiza una cultura laica.
2.     Antropocentrismo. El hombre, medida de todas las cosas, afirma su valor individual y, orgulloso y capaz, se siente eje del universo, de tal manera que el teocentrismo medieval da paso al antropocentrismo renacentista.
3.     Materialismo pagano. El hombre valora los bienes materiales mundanos, que darán pie al goce terrenal. No obstante, muchos sabios supieron aprovechar el pensamiento grecolatino sin salirse de la dogmática católica, surgiendo así el Ascetismo y el Misticismo.
4.     La rebeldía espiritual. Esta rebeldía originará la escisión de la cristiandad.
5.     El culto a la Naturaleza. Este culto dará origen a una literatura idílica y bucólica, ambientada siempre en el típico marco “locus amoenus”.
6.     El culto a todo lo clásico: la lengua, la mitología, historia, filosofía, estética…
7.     La separación del mundo natural y el sobrenatural
8.     La confianza en la Razón en detrimento de la Fe
9.     El auge de nuevas tecnologías o filosofías clásicas: Epicureismo, Escepticismo, Estoicismo y, sobre todo, Neoplatonismo.

Comportamiento del hombre renacentista
Modelo de hombre renacentista (libro)

La literatura renacentista
Los temas más tratados son el amor (platónico), la Naturaleza (idealizada) y la Mitología clásica. Los géneros más representativos guardan relación con los temas y los que más destacan son los relatos mitológicos (leyendas), las églogas y las novelas pastoriles.
La literatura se basa únicamente en la estética y desaparece la intencionalidad didáctica y moralizadora propia de la época medieval.

El Renacimiento en España
El Renacimiento español se divide en dos períodos que se corresponden con dos reinados: el primero al período imperial de Carlos V, y el segundo al de su heredero, Felipe II.
Durante el Primer Renacimiento, sigue la dirección paganizante que predomina en toda Europa (es el momento de recepción de los influjos extranjeros, predominantemente italianos, comenzado en el siglo XV). Bajo Felipe II, el período de asimilación, las tendencias renacentistas se cristianizan y, aunque en el aspecto puramente artístico y formal siguen las normas precedentes, España se encierra dentro de sí misma, preparando la época nacional que ha de venir en seguida: es el momento de la Contrarreforma (o Reforma Católica), de la ascética y de la mística, de los grandes poetas religiosos, de afirmación proselitista y apologética, sin picaresca ni sátira religiosa ni apenas literatura frívola.


LÍRICA RENACENTISTA

El triunfo del italianismo en España
Este triunfo del italianismo poético fue general en Europa, como lo fue todo el complejo cultural del Renacimiento. Si bien en España arraigó antes como consecuencia de los contactos políticos existentes entre España e Italia.
La poesía italiana enseñaba a la vez una renovación de contenido, de métrica y de estilo. No está sólo en la introducción del endecasílabo el aspecto capital del cambio. En esencia, la nueva lírica representa la sustitución de la poesía popular y tradicional, ágil y de fácil comprensión, por un estilo artificioso, culto y cuajado de metáforas. También el octosílabo y el dodecasílabo dieran paso a la flexibilidad del endecasílabo.
El éxito se debe a Juan Boscán y a Garcilaso de la Vega, que superan definitivamente los intentos del Marqués de Santillana. Con el triunfo del endecasílabo, el romance y la copla de arte menor castellana dan paso a las nuevas estrofas italianas: tercetos, cuartetos, quintetos, sonetos, sextetos, liras y silvas.

Temas de la poesía italianizante
Los temas se polarizan en torno al amor, la Naturaleza y los mitos grecolatinos.
(libro)
En relación con estos temas mencionados, existen varios tópicos renacentistas, tomados del mundo clásico algunos de ellos: el “Carpe diem” (aprovecha el momento), con él se aconseja el disfrute de la vida antes de la llegada de la vejez; la belleza femenina, descrita siguiendo siempre un mismo esquema: joven rubia, de ojos claros, serenos, de piel blanca, labios rojos, mejillas sonrosadas, etc.; el “Beatus ille” o alabanza de la vida del campo, apartado de lo material, frente a la vida de la ciudad, con sus peligros e intrigas; y el “locus amoenus”, del que ya hemos hablado.

Garcilaso de la Vega
La trayectoria poética de Garcilaso atravesó tres etapas sucesivas: etapa castellana, en que escribe sus poemas octosilábicos; etapa italiana o petrarquista, en que, muy influido por Petrarca, escribe la mayor parte de sus sonetos y canciones articulándolos en forma de cancionero petrarquista dedicado a la dama Isabel Freyre, y etapa clasicista o napolitana, en que, muy influido por los poetas clásicos latinos y por sus nuevas amistades napolitanas, escribe elegías, epístolas, églogas y odas, algunas de ellas en latín, pues los italianos le celebraron especialmente como poeta en esa lengua.
El estilo de Garcilaso es muy característico: cuida especialmente la musicalidad del verso mediante el uso de la aliteración y un ritmo en torno a los tres ejes acentuales del endecasílabo. Utiliza asiduamente el epíteto con la intención de crear un mundo idealizado donde los objetos resultan arquetípicos y estilizados al modo del Platonismo. Es muy hábil en la descripción de lo fugitivo y huidizo; su poesía produce un vívida sensación de tiempo y se impregna de melancolía por el transcurso de la vida, lo que él llamó su «dolorido sentir».
Garcilaso también compuso cuatro canciones petrarquistas la oda a la flor de Gnido, dos elegías y una Epístola a Boscán.

La lírica de la segunda mitad del siglo XVI
La lírica de esta época refleja las preocupaciones religiosas generadas por la reforma protestante. Aparece entonces la literatura llamada ascética y mística. La Ascética describe las actividades que debe realizar la mente humana para llegar a ser perfecto y salvarse; mientras que la Mística se trata de la unión con Dios, alcanzándose así la perfección; esta unión se consigue después de la etapa ascética, cuando Dios concede a algunas almas el don del amor en su más alto grado.
Esta lírica se caracteriza por la utilización de un lenguaje sencillo, sin demasiados adornos literarios; pero de forma muy cuidada; los temas son religiosos, morales y filosóficos; y la mitología sirve de base para poner ejemplos sobre algún tema religioso, moral o teológico.
Tradicionalmente se han señalado tres vías o etapas para llegar a la unión con la divinidad: la vía purgativa (el alma se purifica en la ascensión y se libera de las pasiones de los sentidos y de las cosas terrenas por medio de la penitencia y de la renuncia de los bienes mundanos), la vía iluminativa (conseguida la perfección, el místico alcanza una nueva visión de los bienes eternos y adquiere un saber iluminativo que nada tiene que ver con los saberes humanos), y la vía unitiva (en ella se consigue la unión gozosa del alma con Dios en medio de estados de éxtasis en los que se anulan los sentidos).
Los dos grandes escritores de esta época son Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.

Fray Luis de León à Ascética
Su poesía está inspirada por el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Sus temas centrales son el desdén por las cosas terrenales, el ansia de huída del mundo y la búsqueda de la vida eterna. Su poesía es sobria y concentrada, a lo que contribuye la estrofa que usa, normalmente la lira que no permite la palabrería, sino que exige concentración dentro de sus cinco versos, llevando al poeta a eliminar todo lo innecesario.
Obras: La perfecta casada, De los nombres de Cristo, Exposición del libro de Job, etc.

San Juan de la Cruz à Mística
San Juan de la Cruz escribe únicamente con el deseo de comunicar una experiencia personal y despertar en los demás el amor a Dios. Utiliza la poesía porque es el medio de expresión más apropiado para comunicar sus sentimientos místicos. Utiliza un lenguaje exquisito y refinado. Para sus obras menores, el poeta se sirve de romances y canciones de tipo tradicional, "divinizándolos"; pero para sus tres poemas místicos más importantes: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva, se inspira en el poema amoroso de la Biblia Cantar de los cantares. Él mismo explicó en prosa estos poemas desentrañando palabra por palabra su significado espiritual.
PROSA DEL SIGLO XVI

La novela en el Renacimiento
Los tipos de novelas que encontramos en esta época las podemos incluir en dos grandes grupos: la novela idealista (de caballerías, pastoril, bizantina y morisca) y la novela realista (la picaresca).

Novela de caballerías
El género medieval de los libros de caballerías penetró con fuerza en el siglo XVI y se publicaron una gran cantidad de títulos que gozaron del favor del público. No obstante, los moralistas se mostraron hostiles a estos libros acusándolos de enseñar falsedades y de excitar perniciosamente la imaginación. Para combatir esta literatura, Cervantes escribió, al finalizar el siglo, El Quijote, última novela del género.
A pesar de la gran cantidad de novelas que se escribieron, su ínfima calidad no nos permite destacar ninguna, solamente la refundición del Amadís de Gaula realizada por Garci Rodríguez Montalvo.

Novela pastoril
Esta novela mezcla el verso y la prosa, el sentido lírico y melancólico; su tema principal es el amor entre pastores. En ella abundan los elementos sentimentales y se le da gran importancia a la Naturaleza idílica y artificial. Su lenguaje presenta artificiosidad y cuidado del mismo. Su desenlace es feliz.
Algunos títulos representativos: Los siete libros de Diana de Jorge de Montemayor, La Diana enamorada de Gil Polo, La Galatea de Cervantes, y La Arcadia de Lope de Vega.

La novela morisca
Este género es típicamente español y relata peripecias imaginadas entre moros y cristianos durante la Reconquista. Son novelas de ambiente refinado y cortesano que tienen sus orígenes en los romances moriscos y fronterizos del siglo XV. Empiezan a escribirse en el XVI, pero mantienen su vigencia durante parte del Barroco (s. XVII).
Los títulos más notables son: La historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa (anónimo) y Las guerras civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita.

La novela bizantina (libro)

La novela picaresca (libro)

El Lazarillo
Estructura
Lázaro de Tormes nos cuenta su vida desde que nace en Tejares (Salamanca) hasta que obtiene el cargo de pregonero en Toledo. La novela consta de un prólogo y de siete tratados. Los tres primeros tratados tienen una organización gradual y su tema central es el hambre, que Lázaro trata de solventar con astucia.
En el prólogo se nos dice que “Vuesa Merced escribe que le escriba” sobre “el caso” de Lázaro y que éste, para responder a esta petición, ha decidido explicarle su vida “desde el principio”, para que se entienda su situación actual, donde se encontraría con “el caso”. Al final, sabremos que “Vuesa Merced” es un superior del Arcipreste de San Salvador.
En el primer tratado, Lázaro nos cuenta su origen plebeyo y cómo a los ocho años entra el servicio de un ciego tacaño y mezquino, a quien tiene que engañar para comer. Al entrar a servirle, es un niño inocente, pero a su lado aprende toda suerte de malicias y cuando lo abandona, sabe ya más tretas que el propio ciego. Son popularísimos los episodios del toro, de las uvas, del vino, de la longaniza y de la columna. En el tratado segundo, sirve al cura de Maqueda, un clérigo avaro que tampoco lo alimenta y a quien tiene que robar el pan con alardes de ingenio. Es, pues, peor amo, si cabe, que el ciego.
En el tratado tercero, cuando ya parecía que no cabía más ruindad, Lázaro entra al servicio de un escudero, hidalgo de escasa fortuna en cuya casa no hay absolutamente de nada. No obstante, frente a la crueldad de los amos anteriores, el nuevo amo trata bien al muchacho, el cual, en este tratado, en el que culmina la maestría del autor, llega a sentir piedad por su amo y a llega a mendigar para alimentarlo.
En el tratado cuarto, el hambre desaparece. Es un tratado brevísimo y refleja una fuerte carga anticlerical. Lázaro explica que sirve a un Fraile de la Merced, pero casi no hay anécdota ni narración. En el tratado quinto, Lázaro no actúa como protagonista activo, sino que se limita a contemplar asombrado cómo un eclesiástico, vendedor de bulas (el buldero), engaña a unos incultos e incrédulos campesinos.
El sexto también es muy corto. Habla de su servicio a un maestro de pintar panderos y a un capellán que lo empleaba como aguador. Con éste consigue ahorrar dinero por primera vez en su vida, dinero que emplea para comprarse ropa que mejore su aspecto. Es en éste momento cuando el pícaro llega a “la cumbre de la buena fortuna”.
En el tratado séptimo, tras servir como auxiliar de un alguacil, obtiene el cargo de pregonero real. Es protegido por un arcipreste con cuya “criada” se casa, lo que da mucho de qué hablar en Toledo (el “caso”). Su largo aprendizaje ha terminado y Lázaro está ya en condiciones de aceptar la deshonra como una especie de felicidad.

Tema e intención. (libro)
Estilo del Lazarillo. El lenguaje de esta novela es natural, sencillo y muchas veces coloquial. El tono es realista. Y hay en ella cierta parodia de la prosa idealista, aunque domina lo que Lázaro llama “estilo grosero”, esto es, el estilo llano y con giros y refranes populares. Además, su realismo se caracteriza por el tono humorístico, irónico y socarrón.

Prosa didáctica en el siglo XVI
En el siglo XVI, la prosa literaria y la didáctica siguen el estilo de los clásicos y de los humanistas italianos.
En el tema de la lengua, la obra más representativa es el Diálogo de la lengua, de Juan de Valdés.
Prosa histórica. Fray Bartolomé de las Casas (Breve relación de la destrucción de las Indias).
Prosa religiosa. Santa Teresa de Jesús, que representa la prosa ascética y mística; fue una excelente prosista: consciente de que dirige sus escritos a las monjas de sus conventos, usa un lenguaje vivo y antirretórico en obras como El libro de su vida o Libro de las fundaciones, ambas autobiográficas.

El teatro del siglo XVI
A partir de los Reyes Católicos aparece un teatro cortesano que se representaban en los salones palaciegos y combinaba escenas dialogadas con danzas y música.
A finales del siglo XV y principios del XVI surge una generación de dramaturgos que inicia el teatro renacentista; entre ellos destacamos a Juan del Encina, que comenzó con un teatro religioso y evolucionó hacia un teatro profano en el que incluye temas mitológicos; Torres Naharro (que incorpora una gran variedad de motivos y personajes nuevos en comedias que tratan sobre el tema del honor); Gil Vicente, introdujo en sus obras numerosos elementos líricos.
A mediados del siglo XVI, se instalaron algunos teatros en patios interiores, los cuales fueron conocidos como “corrales”. La escena y el público popular se situaban en el patio, mientras que las autoridades y clases altas lo hacían en las galerías superiores, a modo de palcos. La aparición de un teatro estable supuso cambios como el nacimiento de compañías teatrales profesionales y la regularidad en las representaciones. Fueron importantes los corrales de Sevilla, Madrid y, sobre todo, Valencia; en la actualidad se conserva el de Almagro (Ciudad Real). En ellos se representaban obras religiosas en determinadas festividades y también se hacía teatro profano.
Dentro de este teatro, se distingue la corriente más clasicista y las obras que proceden de la comedia nueva italiana, que seguía el esquema del teatro clásico (cinco actos y unidad de tiempo, lugar y acción –“Regla de las tres unidades”) y que, con algunas variaciones importantes, se adaptó como el nuevo teatro renacentista. Un autor de este tipo de teatro es Lope de Rueda, creador de la comedia renacentista y de un tipo de teatro popular: los pasos. Toma como punto de partida la comedia nueva italiana, pero la transforma, ya que elimina los elementos más clasicistas y cultos, y añade escenas cómicas o “pasos”. La comicidad de Lope de Rueda se basa en un lenguaje realista, lleno de incorrecciones y vulgarismos, y en la recreación de tipos populares graciosos (el bobo, el morisco, el soldado fanfarrón, el vizcaíno, la negra…). Es un teatro popular, costumbrista, que persigue la comicidad y la sobreactuación.
De entre los pasos de Lope de Rueda destacan: Las aceitunas, Carnudo y contento y La tierra de Jauja. El teatro de Lope de Rueda será fundamental para el desarrollo del teatro posterior, como el de Lope de Vega.
Junto al teatro de los corrales y el teatro cortesano, perviven los autos sacramentales, que continúan escenificando al aire libre, delante de las iglesias, piezas breves de tema religioso.

CERVANTES
Biografía
Cervantes poeta
Cervantes tiene una enorme afición a hacer versos, pero él mismo se dio cuenta de que el verso no siempre le salía a su gusto: “Yo que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo”.
Escribió gran cantidad de poemas perdidos casi todos. De los que conservamos podemos destacar veinte romances insertos en sus novelas y comedias; destacamos el extenso poema Viaje al Parnaso, composición didáctica que nos ofrece una visión típica de los poetas de su tiempo y en el cual pasa revista a varios momentos cruciales de su vida.

Cervantes dramaturgo
El teatro era una de sus aficiones, por ello escribió tragedias de tipo clásico de tendencia renacentistas, como Los tratos de Argel o Numancia. Pero no consigue mucho éxito.
Pero donde logra su mayor acierto es en los entremeses, pequeñas piezas que servían de relleno en los entreactos de la comedia y que, divirtiendo al público, impedían que se aburriera durante las largas pausas de la representación. De los ocho entremeses que publicó, el más conocido es El retablo de las maravillas.

Cervantes novelista
Cervantes asimiló la narrativa anterior y abrió nuevos caminos, ya que aclimató la novela corta con las Novelas ejemplares y, sobre todo, creó la novela moderna con el Quijote. Escribió también novela pastoril (La Galatea, 1585) y novela bizantina (Los trabajos de Persiles y Segismundo, 1617, publicada tras la muerte de Cervantes).

El Quijote
La publicación. El Quijote, cuyo título completo es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, está dividido en dos partes. La primera aparece publicada en Madrid en 1605. La segunda, que aparece con una pequeña modificación en el título (El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha), se publicó con el mismo éxito en el año 1615, un año después de la aparición del falso Quijote, de Avellaneda.
Proyecto inicial. Cervantes decidió escribir una novela corta, tal vez “ejemplar”, en la que un hidalgo de pueblo enloqueciera leyendo libros de caballerías. Pero Cervantes muy pronto se dio cuenta de las incalculables posibilidades que le ofrecía aquel proyecto inicial y decidió continuar la empresa.
Propósito de la novela. (libro)
El tema del Quijote. (libro)
La estructura de la novela. Se trata de una extensísima novela que se halla dividida en dos partes. La primera parte, encabezada por una dedicatoria al Duque de Béjar y por un prólogo seguido de unos breves poemas, consta de 52 capítulos en los que se da cuenta de las dos primeras salidas del caballero: una a la venta donde es armado caballero y otra por tierras de La Mancha, acompañado ya de Sancho Panza. Por su lado, la segunda parte cuenta también con otra dedicatoria, en este caso al Conde de Lemos y otro interesantísimo prólogo dirigido al lector; consta de 74 capítulos y narra la tercera salida de don Quijote por La Mancha, Aragón y Cataluña, con su regreso a casa y su muerte.
La estructura del Quijote se complica con la inserción de varias novelas breves (historia de Marcela y Crisóstomo, narración del capitán cautivo, episodio de Ginés de Pasamonte) que, a pesar de gozar de cierta independencia, no rompen la unidad temática de la novela.
El argumento de la obra. Alonso Quijano (don Quijote) ha perdido la razón de tanto leer libros de caballerías. Esta locura hace que intente imitar las aventuras que ha leído: sale de su pueblo, vive una serie de aventuras y regresa a casa vencido y maltratado. En la primera parte, don Quijote prepara unas viejas y estropeadas armas que han pertenecido a sus bisabuelos, se disfraza con ellas y sale por los caminos de la Mancha con el propósito de impartir justicia, como decían los libros de caballerías que hacían los caballeros andantes. Llega a una venta que su imaginación transforma en castillo, se hace armar caballero en una ridícula ceremonia, busca algunas aventuras y vuelve a casa maltrecho y apaleado. La segunda salida comprende el resto de la primera parte. Don Quijote vuelve a escaparse de su casa, pero esta vez acompañado por un humilde vecino, Sancho Panza, que va a servirle de escudero. En esta salida se describen muchas aventuras y al final nuestro caballero andante es conducido con engaños a su aldea por el cura y el barbero que han salido a buscarlo.
La segunda parte comprende la tercera y última salida. Nuevas aventuras, muchas de las cuales se desarrollan en la corte de unos duques que, por haber leído la primera parte, conocen la fama de don Quijote y que, para divertirse y burlarse de él, fingen vivir en una corte caballeresca (esta vez no es don Quijote quien transforma la realidad, sino que son los demás los que lo hacen por él). Al final de esta segunda parte, el bachiller Sansón Carrasco, disfrazado también de caballero andante (“el caballero de la blanca luna”), reta y vence a don Quijote, obligándole a volver a su casa. Allí recobra la razón y muere.
El narrador: el punto de vista. (libro)
Los protagonistas. (libro)