lunes, 10 de junio de 2013

COMENTARIO DE TEXTO RESUELTO (1)

TEXTO:


Talibanes de Occidente

Verán, se acabaron los tiempos (breves) de los modistas mariquitas pero amistosos y las estilistas osadas pero honestas para quienes Cindy Crawford era el modelo de mujer en el que todas deberíamos convertirnos.

Aquel ideal, si bien inalcanzable, era noble comparado con lo que venden estos talibanes de Occidente: Un prototipo de niñas (algunas no tienen mas de 16 años) deprimidas, delgadas, angustiadas, golpeadas y sucias. Tristes e infelices, desde las páginas de modas nos contemplan un montón de agónicas a cuyo lado Linda Evangelista y Claudia Schiffer van a tener que pedir la baja por talludas y fondonas. Cubiertas de versaces y de chaneles estas criaturas parecen salidas de el casting de La Lista de Schindler.

No es una casualidad inocente. Dentro de la cosificación de la mujer que supone el tratamiento que les dan los grandes del diseño, convirtiéndolas en sujetos pasivos, hemos alcanzado el no va mas del proceso al relegarla al papel – literal- de muñeca destrozada mas allá de la anorexia, mientras a su lado –ah, amigos – los modelos masculinos (al fin y al cabo se acuestan con los modistos) aparecen musculados y suntuosos, mas sanos una siesta, hermosos ,fuertes y llenos de dicha. Junto a ellos, prueba viviente de que pertenecer al sexo femenino no da la felicidad, aparecen jovencitas desgreñadas de ojos amoratados , y un hinchazón en los labios que sugiere que les han estampado un bate de béisbol.

Maruja Torres, El País, 9 de noviembre de 1997




COMENTARIO DE TEXTO:

            Nos disponemos a comentar el texto titulado Talibanes de Occidente, escrito por Maruja Torres. Para ello, procuraremos abordar todos los planos del mismo: su contenido y su estructura (ligado a la coherencia), los mecanismos de cohesión empleados, así como su adecuación; para terminar estableciendo un análisis crítico personal.

      Tras la lectura del texto, podemos establecer las líneas principales de su contenido. Abordamos así el esquema organizativo del mismo. Pasamos en primer lugar a establecer un esquema del texto estableciendo la disposición de las ideas en los distintos párrafos:
Hemos de indicar que el texto se compone de seis párrafos. A lo largo de los diferentes párrafos se va configurando la que será la idea fundamental del texto y que la autora anuncia ya en el título: la última moda consistente en un modelo de mujer hambrienta, disgustada y de aspecto siniestro. Pero señalemos cómo se va desarrollando en los diferentes párrafos:
En el párrafo inicial, apunta ya, como idea principal, los rasgos más destacados de la “última moda” femenina (de maquillaje siniestro, aspecto famélico, etc.). Para introducir ésta, que será la idea fundamental del artículo (tesis), se ha apoyado en una idea secundaria, que le ha servido como argumento por analogía: otra forma de atentar contra la mujer, como son los casos de la violencia doméstica (asentado, a su vez, sobre estadísticas).
En el segundo párrafo, podemos señalar varias ideas secundarias, identificadas con argumentos que apoyan la tesis del primer párrafo, y que se basan principalmente en experiencias directas de la autora (es decir, en ejemplos particulares de percepción) y que configuran argumentos por ejemplificación: las muestras en las revistas Vanity Fair y W.
En el tercer párrafo se constituye a partir de ejemplos concretos de modelos actuales, imagen de las principales firmas de moda; resaltadas al oponerse en un argumento por contraste a las consideradas “talludas” (Cindy Crawford, Linda Evangelista, etc.).
También un argumento por contraste es el empleado en el cuarto párrafo, al oponer este modelo de mujer cosificada al de los hombres, sanos y bien musculados.  Mientras que en el párrafo quinto, se vuelve a apoyar la tesis con ejemplificaciones, en este caso, tomadas del mundo de la publicidad.
Por último, el párrafo que cierra el texto introduce un nuevo argumento de contraste con las muestras de las revistas del corazón españolas, estableciendo, finalmente, su preferencia por este último modelo español.
Partiendo de este esquema, podemos delimitar tres partes constitutivas fundamentales:
·         La introducción al artículo, coincidiendo con el primer párrafo, que presenta el nuevo modelo de mujer (con la consiguiente crítica a la situación en que vive).
·         El desarrollo (párrafos 2-5), donde analiza este modelo con ejemplos concretos, bien con ejemplos que lo confirman, o con ejemplos "ex contrario".
·         Termina el texto con una conclusión (“Por todo lo cual”), en la que la autora muestra su preferencia por los modelos de la prensa española.
            Una vez establecida la estructura de ideas en el texto, resulta fácil concluir que se trata de un modelo de composición analizante, puesto que la intención de la autora, que era presentar en forma crítica a la nueva mujer que lanza la moda, se ve ya en las primeras líneas del texto. El resto del artículo trata de apoyar esta crítica con los consiguientes argumentos.

Todas estas ideas se podrían resumir de la siguiente forma: Analizando la prensa americana dedicada al mundo de la mujer y de la moda, se descubre el nuevo modelo de mujer que han creado los representantes del mundo de la moda. Se trata de una mujer demacrada, anoréxica y con rasgos físicos de angustia y maltrato, opuesto al modelo de hombre fuerte y saludable. Frente a ello, se reconoce el valor de la prensa española del corazón, que todavía no ha cedido a estos modelos de cosificación femenina.
            Podríamos condensar aún más el texto, estableciendo como tema: crítica a la cosificación y degradación sufrida por la mujer a través de la imagen que sobre ella proyectan desde el mundo de la moda.

Las finalidades comunicativas del texto son la de informar sobre una nueva realidad que afecta a la mujer occidental desde el mundo de la moda; y, a la vez, formar una opinión en el lector en torno a este tema, es decir, impulsarle a que tome una postura concreta. De acuerdo con estas dos finalidades, el texto puede ser calificado, por su tipología textual, como un texto expositivo-argumetativo. No obstante, recoge algunos fragmentos descriptivos (con la serie de adjetivos aplicados a la mujer) y narrativos (para incluir las experiencias propias de la autora), que se integran perfectamente en la intención final del artículo.

            Por todo ello, queda comprobado que se trata de un texto perfectamente coherente, que gira en torno a un mismo asunto, desarrollado en una progresión constante tema-rema. El tema inicial se iba completando con nuevos datos en los distintos párrafos. Se trata de un texto con perfecta unidad, donde las ideas confluyen hacia un mismo fin: desde la introducción irónica hasta la conclusión final de su rechazo.


            A continuación, pasamos a valorar otra de las características  imprescindibles en la configuración de un texto: la cohesión, es decir, el grado de trabazón interna entre los elementos lingüísticos del mismo. En este sentido,  apreciamos lo siguiente:

            Atendiendo al nivel de las concordancias, éstas se cumplen tanto en el plano nominal como en el verbal.

            Por otro lado, hay una perfecta trabazón interna a través de la deixis tanto textual como extratextual. En los elementos de foricidad (que encuentra sus referentes dentro del propio texto, estableciendo así redes internas): Se emplea todo tipo de deícticos, aunque señalamos sólo algunos como los más significativos (destacamos especialmente pronombres neutros, dado que recogen muy bien ideas expresadas en oraciones anteriores o posteriores, creando esta trabazón). Con valor anafórico aparecen relativos neutros para recoger una idea anterior: "Lo cual no significa..." (lín.5) apuntando a las estadísticas sobre maltrato doméstico. También emplea demostrativos neutros con ese mismo valor: "A todo esto, permitan...” para recoger todas las características de mujer enflaquecida. Anafórico es igualmente el determinante demostrativo: "Aquel ideal...", referido al que precedía al actual (C. Crawford). Por otro lado, con valor catafórico, avanzando información que luego se precisará , señalamos el siguiente uso relativo: "...comparado con lo que venden estos talibanes de Occidente: un prototipo de niñas..."

            En cuanto a la deixis extratextual, que también establece conexiones, en este caso, con las personas o las coordenadas espacio-temporales fuera del texto, señalaremos algunos deícticos. En lo referente al tiempo, el determinante demostrativo "Y estos días", apunta a la cercanía temporal, donde la referencia hay que tomarla respecto a la fecha del artículo: el 9 de noviembre de 1997. En general, las desinencias verbales, predominantemente en presente, apuntan igualmente hacia esa actualidad que quiere reflejar la autora en referencia a la moda (lo último, lo que más cambia).
Otras son referencias tomadas dentro del propio texto: "Desde aquellas aciagas fechas hasta hace unas horas", donde aquellas se refiere a lo que "Ocurrió a finales del verano..."

            Por lo que respecta a la Deixis Personal/Social, está muy presente tanto a través de desinencias verbales como a través de elementos pronominales. Las formas dominantes referidas a emisor y receptor son las siguientes:
-          El emisor aparece continuamente en el texto de manera directa y muy subjetiva a través de la primera persona del singular: "haga una confesión" (desinencia verbal); "mi director espiritual/mi perro" (determinantes posesivos); "sintiéndome, creía yo, me he lanzado (pronombre personal), etc. Recordemos que la experiencia personal, era una de las bases de argumentación de esta autora.
-          El receptor siempre aparece tratado con fórmulas de cortesía o respeto, concretamente con los pronombres usted/ustedes: "¿Sabían que ...?", " permitan que ", "Verán", etc, buscando con ello una distancia favorable a su intención argumentativa. No obstante, también utiliza el plural inclusivo, dado que la autora se identifica, como mujer, con el sentir de todas las mujeres afectadas por este problema, así como con el receptor (mayoritariamente femenino) que también queda implicado con estas fórmulas: "en que todas deberíamos convertirnos"; "hemos alcanzado (de generalización); "no hemos sido invadidos".
           
            Como una forma extrema de deixis textual, señalamos la elipsis. Mediante la elisión de elementos lingüísticos, que se sobreentienden por el contexto, evitamos la repetición innecesaria y se consigue el avance fluido en la expresión de ideas. Señalamos la elipsis del término “moda” en la enumeración que aparece en el primer párrafo, al hilo de definición del término: “moda de ir a la ídem, (moda) de epatar, (moda) de salir a lucir el cuerpo…”

            Por otro lado, los conectores empleados consiguen dotar al texto de una gran cohesión, enlazando  especialmente los distintos párrafos, y las ideas incluidas dentro de ellos. Comienza con el empleo del conector “Ahora bien”, con valor de contraste, a la vez que marca una transición temática. Sirve para establecer el paso o equiparación entre los malos tratos sufridos por las mujeres y la apariencia de mujer maltratada que impone la nueva moda. Ya señalábamos la expresión “A todo esto”, que además de incluir un deíctico, podemos considerarlo como un conector con valor de adición, de relación. Pretende aportar un argumento basado en la experiencia personal, que apoye la idea anterior.
            Comienza el segundo párrafo con “Y es que”, conector coloquial de valor causal, empleado para justificar las causas de esa confesión, a la vez que establece la conexión con el elemento de adición "Y".
Dentro del cuarto párrafo, “Al fin y al cabo” aparece dentro de un paréntesis, como aportando un argumento conclusivo a lo que acaba de comentar sobre los modelos masculinos. También dentro del paréntesis estableciendo una línea de continuidad ente el razonamiento general y sus propias aportaciones aclarativas señalamos “Sin duda”, con valor de evidencia, afirmación.
            Finalmente, estableciendo un perfecto enlace entre el último párrafo y los precedentes, aparece "Por todo lo cual..." Aporta, con ese valor conclusivo, la idea final, derivada del análisis de las ideas sobre moda mostradas anteriormente.
            La función, pues, de los conectores es establecer una continuidad en el pensamiento desarrollado por la autora. De hecho, es una forma de contrarrestar otra estructura menos elaborada. Y es que el escrito tiene bastante de oralidad, donde las ideas se van añadiendo o yuxtaponiendo a medida que parecen ir llegando al pensamiento de su autora (no obstante, es un recurso empleado de forma consciente).

            No obstante, el empleo de ciertos mecanismos morfosintácticos de cohesión, permiten enlazar las ideas internas a los párrafos. Así, enumeraciones como las que observamos en el párrafo tercero, tanto con adjetivos que definen el “prototipo de nina” (deprimidas, delgadas, golpeadas…) como el supuesto test de tres opciones (a, b, c). Igualmente significativo es el recurso de la antítesis, sobre el que se estructura el cuarto párrafo, oponiendo modelos femeninos y masculinos (apoyado, a su vez, en conectores de contraste: “mientras, a su lado).

            Para finalizar con los recursos de cohesión, analizaremos los mecanismos léxicos, que permiten establecer redes de conexión interna a través de la reiteración de de palabras o contenidos.
            Hay repeticiones literales de palabras, especialmente de aquellas en torno a las que gira el texto: moda, mujer... En otras ocasiones, para evitar sobrecargar el texto con repeticiones, se expresa el contenido a través de sinónimos o términos pertenecientes a un mismo campo semántico. Así, podemos establecer un campo en lo referente a la calificación o descripción del nuevo modelo de mujer: hambre, disgustos, extremaunción, deprimidas, delgadas, angustiadas, golpeadas y sucias; tristes e infelices; agónicas... Se forman también campos semánticos como el de la moda (pasarelas, modistas, estilistas, modelo, grandes del diseño...) o de los medios de comunicación (quiosco, revistas, publicaciones, prensa del corazón...).
            En otras ocasiones, la sustitución se establece por expesiones valorativas. La más significativa se encuentra en el propio título "Talibanes de Occidente", una metáfora referida a los nuevos estilistas de la moda. O bien la sustitución de mujer por "muñecas". Igualmente aparecen hiperónimos que recogen hipónimos: publicaciones neoyorkinas (Vanity Fair, W); modelos (Cindy Crawford, Linda Evangelista, Claudia Schiffer).
            El empleo conjunto de todos estos mecanismos, demuestra que el texto está perfectamente cohesionado en el plano lingüístico.




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