lunes, 10 de junio de 2013

COMENTARIO DE TEXTO RESUELTO (2)

TEXTO:

Antigüedades

De súbito, todo se ha quedado antiguo: el periódico; el café con leche; el libro abierto sobre la mesilla de noche; el beso con el que has despedido a tu mujer; el consejo que le has dado a tu hijo al irse al instituto. Todo se ha vuelto viejo cuando has encendido la radio: la agenda del día; los proyectos para el fin de semana; el dolor de muelas; las lecciones de inglés; la declaración de la renta; la cesta de la compra. Se ha suspendido el destino. En los diccionarios de antónimos no viene ninguna palabra de significado opuesto a destino, pero su contrario es una masacre, si aún se dice así, como la que ayer despertó a Madrid, a España, suponemos que a Europa, y regó la vía del tren de manos sueltas. Cada una de las personas que iba o venía de trabajar sobre esos trenes era propietaria de un destino pequeño o grande que ETA ha interrumpido.
Todo se queda antiguo de repente: la contabilidad; los adverbios; la boda de Ricardo; el nacimiento de Luis o de Cristina; el inventario; el debe y el haber; los exámenes; las oraciones simples; las compuestas; las subordinadas; el análisis morfológico; el sintáctico; la previsión del tiempo; la humedad relativa del aire. Se queda antiguo el artículo que escribiste ayer, la discusión de la cena, el mensaje que te dejaron en el contestador. Ni siquiera hace falta que suspendas esta cita o aquella otra una vez que se ha suspendido la existencia. El problema es que no se trata de una suspensión impuesta por el destino. El destino, incluso cuando se trata de un destino fatal, une a los pueblos; las bombas los separan.
Todos somos huérfanos de los muertos de ayer. Sus destinos rotos estaban trenzados a los nuestros. Hoy somos un tejido desgarrado, lleno de hebras sueltas, cuyos muñones quiebran las proporciones de la trama. Si ese desastre hubiera sido producto de un terremoto, nos habría unido, aunque no hemos firmado ningún pacto antiterremoto. De súbito, estos salvajes han dejado antigua la entrada para el cine, la reserva para la cena, los billetes de avión para Semana Santa. Pero lo que pretendían que se quedara antiguo es el sufragio universal. Si lo logran, estamos perdidos como comunidad. Ojalá que a estas horas no se haya quedado viejo el sentido común.


Juan José Millás, El País, 12 de marzo de 2004



COMENTARIO:

COMENTARIO DE TEXTO
“ANTIGÜEDADES”

Empezaremos este comentario de texto hablando sobre el asunto del mismo. El asunto de este texto sería los atentados en Madrid el 11 de marzo.
En cuanto al tema del texto que tenemos ante nosotros, podría enunciarse del siguiente modo: “Todo queda relegado a un segundo plano ante la masacre de Madrid”, es decir, ante un hecho tan brutal como el triple atentado de Madrid, nada más tiene importancia.
Otra forma de expresar el tema sería “Meditación ante las consecuencias del acto terrorista del 11-M en Madrid”.
Podríamos resumirlo diciendo que el texto, intentando buscar una explicación a la masacre de Madrid, nos dice que no había nada que tuviera más importancia en esos momentos, que toda Europa se paralizó ante esta catástrofe. Se expresa igualmente el sentimiento de dolor tras la pérdida de todas estas vidas, ya que, de una manera o de otra, forman parte de la nuestra. Finalmente se manifiesta el deseo de que, con todo lo que se ha perdido, no se incluyera ni el sufragio universal ni el sentido común.
(Además, el autor, adelantándose a otros periódicos, escondida detrás de cada uno de los miembros de las enumeraciones que comentaremos a continuación, muestra cada una de las vidas que se perdieron).
El autor del texto, Juan José Millás, quiere defender la tesis de que solamente la vida humana tiene verdadera importancia. Sería una tesis implícita, ya que no aparece expresada de esta manera, sino que se deduce de la lectura del texto.

Pasando a la estructura del texto, podemos dividir el texto en tres partes, las cuales coinciden con los tres párrafos en los que se estructura el texto. En el primero se expondría el tema (la masacre de Madrid, dicho brevemente), el cual aparecería desarrollado en el segundo párrafo en forma de búsqueda de una explicación o de sentido para lo sucedido. Finalmente, la tercera parte o desenlace vendría expresada en forma de conclusión, pero en cuanto que el autor hace una apelación al civismo y al sentido común. Concluyendo este apartado, es posible afirmar que aunque haya continuas enumeraciones en el texto, sí es viable ver la estructura presentación-desarrollo-conclusión.
La estructura del texto es la de un texto sintetizante, ya que tiene mayor importancia el final del texto que el principio. Además el tipo de texto que tenemos en nuestras manos es expositivo-argumentativo. Es expositivo porque nos da unos datos periodísticos (previos al atentado, sobre el desarrollo y sobre las consecuencias del mismo). Y es argumentativo porque también hay elementos de lo narrativos: la sucesión temporal, por ejemplo, así como una serie de argumentos o conclusiones, las cuales marcan una perspectiva de futuro con el uso del condicional.

Tratando ya el tema de la cohesión, apreciamos una amplia recurrencia semántica en términos como “antiguo” y “destino” que aparecen en los tres párrafos, “de súbito” (1º y 3º), “suspendido” (1º y 2º), “viejo” (1º y 3º), “ayer”.
Asimismo aparecen términos sinónimos: “antiguo” y “viejo”, aunque también aparecen antónimos: “destino” y “masacre” (en este caso antónimos “ocasionales” o creador por el emisor), “pequeño” y “grande”, “terremoto” y “antiterremoto”, “unir” y “separar”, “trenzado” y “desgarrado”.
Tenemos también campos semánticos como el del “desastre” (“terremoto”, “masacre”), el de los “muertos” (“muñones”, “manos sueltas”), el de la vida cotidiana (“el periódico”, “el café con leche”, “la agenda del día”, etc.), el del dolor (“masacre”, “regar la vía…”, “interrupción”, “bombas”, “muertes y destinos rotos”, etc.). Otras esferas léxicas son la de la lengua y la vida académica, aunque la esfera básica es la del dolor.
Podemos apreciar el fenómeno de la hiponimia en los términos “mujer” e “hijo”, cohipónimos de un término inexistente en el texto: “familia”; otros hipónimos son “periódico”, “mensaje”, “radio”, “artículo”, cuyo hiperónimo, también inexistente en el texto, sería “los medios de comunicación”, siendo estos términos de vital importancia en el texto.
Por último, encontramos también palabras derivadas: “suspensión”, “suspendas”, “suspendido”.
Respecto a la cohesión gramatical hay que señalar el uso de la 3ª persona del singular de los dos primeros párrafos, dando carácter impersonal al texto (para lo cual también se apoya en el “se”), así como cierta objetividad. En el tercer párrafo esto cambia y aparece la 1ª persona del plural, quitándole al texto tanto el carácter impersonal como la objetividad.
Asimismo apreciamos gran número de deixis: vemos deixis temporales como “ayer” (líneas 9, 17 y 23), “hoy” (24), “a estas horas” (31); deixis espaciales como “Madrid”, “España” (9), “Europa” (10); deixis personales como los posesivos “tu” (3), los nombres propios de la línea 14, etc.
Del mismo modo, se puede percibir que el emisor se dirige al receptor con el tratamiento de “tú”, es decir, utiliza el tuteo, lo cual se explica por la voluntad de aproximarse al lector.
Destacan en el texto los elementos fóricos, en concreto, las catáforas. Cada vez que utiliza el término “todo” es catafórico de “periódico”, “café con leche”, “el libro abierto…”; de “la agenda del día”, “los proyectos para el fin de semana”, “el dolor de muelas”…
Otro elemento que llama la atención es el conector, en este caso, por su ausencia. Los párrafos del texto están relacionados más por su contenido que por elementos de conexión.
En el texto también se acentúa la escasez de elementos elididos. Apenas podemos encontrar la elipsis de algún sujeto, lo que se refieren al receptor: “suspendas esa cita” o “hoy somos un tejido desgarrado”.
Por todo esto podemos afirmar que se trata de un texto cohesionado, a pesar de que no predomine en el texto la subordinación, pero sí los periodos extensos.

Después de este comentario, podemos decir que estamos ante una columna escrita por un periodista que tiene una manifiesta tendencia literaria (recordemos que Juan José Millás, autor del texto, es escritor de novelas y de teatro). Del mismo modo, aparte de manifestar un estilo cuidado y meditado, vemos que, incluso a Millás, le faltan palabras para explicar este terrible suceso.
Aún así, resalta el título del artículo: “Antigüedades”, que recoge todo lo que ya carece de importancia, lo que se ha quedado “antiguo”, ante un hecho como el referido de los atentados de Madrid el 11 de marzo de 2004.
En lo referente a la forma, podemos decir que el registro que utiliza es el estándar, pero con algún término más culto, como puede ser “de súbito”, “trenzado”, “sufragio universal”, etc., y el hecho de mencionar un “diccionario de antónimos” es también culto (no todo el mundo sabe de la existencia de este tipo de diccionarios).
Asimismo, el hecho de utilizar este tipo de vocabulario estándar y referido a circunstancias cotidianas hace que todo tipo de lector entienda lo que quiere decir. Por lo tanto, vemos una intención de llegar al máximo de gente posible para, así, que todos nos sintamos identificados con lo sucedido.
Desgraciadamente, el texto trata un tema de actualidad que, además de interesar a todos, ha afectado a multitudes, ha unido a las personas más dispares. Todo esto el autor lo ha relacionado con las elecciones que estaban cercanas en el momento del atentado (recordemos que el texto es del viernes 12 de marzo de 2004). También quisiera señalar que, el día después del terrible suceso, se culpó a la banda terrorista ETA de lo sucedido, y el autor da buena prueba de ello (como se supo después, no fue ETA la responsable del atentado sino Al-Qaeda, por lo que todos los argumentos que ha dado se desmoronan).
El sistema de valores de la cuestión que se trata sería de tipo ético, puesto que se trata de la bondad o la maldad del tema tratado; en este caso, de la maldad de los ejecutores de dicho atentado.
Así pues, como nos ha querido decir Millás, a todos se nos ha muerto alguien en este atentado. Y todos debemos intentar que el poco o mucho sentido común que quede no se pierda; da igual quien fuera el responsable: lo único importante es que no se vuelva a repetir.


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