miércoles, 30 de diciembre de 2015

COHESIÓN GRAMATICAL - DEFECTILLOS - SEPTIEMBRE 2011

SEPTIEMBRE 2011

DEFECTILLOS
Isabel Vicente

COHESIÓN GRAMATICAL
    La cohesión de un texto hace referencia a la dimensión sintáctica y semántica del mismo, por lo que es la propiedad textual por la que se establecen relaciones entre los enunciados que componen un texto y lo conexionan mediante recursos sintácticos y semánticos.
    Los mecanismos que cohesionan un texto gramaticalmente son la deixis, la foricidad, la elipsis, las relaciones temporales y los conectores textuales.
    Empezamos con los elementos deícticos. De persona tenemos de manera constante la segunda persona con pronombres personales como “te” (4, 6, 11, 13, etc.), posesivos como “tu” (6, 12, 14,…), con los que la autora se dirige, en realidad, a cualquier chica que se pueda identificar con esa situación. También hay muchas referencias a esa segunda persona del plural que podemos identificar con “vosotras” al dirigirse a las “chicas” (8), cuando les dice “enamoraros” (9) o “tenedlo claro” (10).
La autora también hace uso del plural inclusivo cuando dice “como todos sabemos” (7) o “hemos aprendido los de mi generación” (8); así como utiliza la tercera persona con carácter generalizador: “a las jóvenes les gustan los malos” (3), “las ranas siguen siendo ranas” (17), “ese juerguista y ligón… acabará escapando” (12), “el que es machista... acabará maltratándote” (22).
    En cuanto a las deixis de tiempo, vemos expresiones temporales como “el otro día” (1), “si ahora es antipático” (14), “ahora hasta te halagan” (21); el uso del presente para establecer afirmaciones de validez general, por ejemplo: “a las jóvenes le gustan” (3), “el ser amado es casi perfecto, y si tiene algún defectillo, es corregible y además lo hace interesante” (8-9); así como contrastes entre el presente y el futuro a través de las formas temporales con los que se desarrolla la idea de que “solo se empeora”: “ese juerguista y ligón… acabará escapando” (12), “si ahora es antipático… dejará de hablarse” (14), “Si en las primeras citas se resiste… jamás lo hará” (14-15), “el que es borde… seguirá siéndolo hasta que se muera...” (17-18), etc. De esta manera, también queda analizado el eje temporal.
    Y respecto a las deixis de lugar podemos encontrar “aquí no cambia nadie” (9).
En lo relativo a las proformas, comentaremos que, dada la amplitud de ejemplos que utiliza la autora, no son predominantes en el texto. Aún así, podemos señalar varias formas del verbo “hacer”: en la línea 8 (“lo hace interesante” en lugar de “lo muestra interesante”) y “te hace verlo” en la 11 (donde más que una proforma es una perífrasis, puesto que podría decirse únicamente “lo ves”).
Pasando a comentar los elementos de foricidad, empezaremos por las anáforas: “ellos” (2, para “adolescentes”), “lo que, llevado a la vida real” (4, refiriéndose a todo lo dicho anteriormente), “tampoco lo es” (5, que se refiere a “nada nuevo”), “lo hace interesante” (8, “el ser amado”), “cuando lo metas” (12, “ese juerguista y ligón”), etc. En cuanto a las catáforas podemos señalar “tenedlo claro” (10) para referirse a lo que dice después de los dos puntos.
    Analizamos ahora las elipsis, donde destacan sobremanera las de sujeto: “(el noviete) se crea con derechos” (6), “si (el ser amado) tiene algún defectillo” (8), “(el defectillo) lo hace interesante” (8), “(el chico feo) con el tiempo se hará más feo” (10), “si (él, el juerguista y ligón) es antipático” (12), ““si (él, el juerguista y ligón) en las primeras citas se resiste…” (14-15), ““si (él, el juerguista y ligón) no es detallista” (15), “(ese imbécil) se creerá tu dueño” (20).
    Para terminar, comentaremos los conectores, donde destacan los comentadores: “pues bien” (2-3, 8, 10). También los hay recapitulativos como “al fin y al cabo” (7) y “en fin” (16), y conectores de enunciados: “y” (9 y 19).


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