miércoles, 17 de octubre de 2012

COMENTARIO DE TEXTO: ROMANCE DEL CONDE NIÑO


COMENTARIO DEL ROMANCE DEL CONDE NIÑO

1.       LOCALIZACIÓN DEL TEXTO (autor, movimiento literario y momento histórico).

Este texto es anónimo, no conocemos al autor, puesto que es un tipo de composición que los juglares cantaban por los pueblos y no se sabe con certeza si eran creados por ellos o no; de cualquier forma, su nombre se desconoce.

Está época de incertidumbre sobre la autoría es la Edad Media, concretamente la Baja Edad Media. Nos encontramos en el siglo XV, siglo prerrenacentista y en el que se empieza a cambiar la mentalidad y, literariamente, un siglo más rico y más consciente de la creación literaria.


2.       ANÁLISIS DE LA ESTRUCTURA INTERNA Y EXTERNA (tema, división del texto en partes, métrica, género y subgénero, y recursos literarios).

Este poema trata de una historia de amor que vence todas las dificultades que se le presentan.
Un conde ronda a la princesa y la reina no quiere consentir ese amor por envidia, por lo cual manda mandar al Conde Niño. La niña muere al morir su enamorado. Pero, más allá de la muerte y representados por elementos de la Naturaleza, el conde y la princesa pueden disfrutar del amor que se tienen.

Esta historia de amor se puede dividir en tres partes o momentos:
1)      Versos 1-8, donde se presenta o introduce la historia.
2)      Versos 9-27, en los que se ve el enfrentamiento entre la madre y la hija.
3)      Versos 28-54, el desenlace de la historia.

Métricamente, nos encontramos ante cincuenta y cuatro versos octosílabos (los versos pares son heptasílabos pero agudos, por lo que se contabiliza una sílaba más). Su rima es asonante en los pares, mientras que los versos impares quedan sueltos. Por lo tanto, estamos ante un romance.

Tratándose de un romance, no se puede decir tajantemente el género al que pertenece, puesto que oscila entre la épica y la lírica (no olvidemos que su definición es “composición épico-lírica…”).
De la épica tiene los hechos, las acciones (cantar, matar, enterrar…), además de elementos narrativos como el tiempo (pasado; en la mañana de san Juan), el espacio (alrededores del castillo del rey), personajes (el Conde Niño, Albaniña, la madre y los guardias) y un narrador, el cual deja paso a los personajes en un diálogo entre la madre y la hija, propio también de la narración.
Por otro lado, es lírico por la fuerte carga sentimental que encierra (un amor más allá de la muerte). En el texto, a partir del verso 41 domina lo lírico, con un mayor uso de la adjetivación y una mayor subjetividad. Por ello, se podría hacer otra división del texto.
Sobre lo que sí podemos estar seguros es del tipo de romance que es: es un romance lírico. Así pues, vemos en él los rasgos básicos del estilo de los romances: esencialidad (sólo aparecen los momentos esenciales de la historia: el canto, las muertes, los entierros y el encuentro), dramatismo (a través del diálogo entre la reina y su hija) y un determinado uso del lenguaje (es un lenguaje sencillo y claro; y se mezclan verbos en presente con verbos en pasado –pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto-).

A nivel retórico, lo primero que llama la atención es el uso de símbolos, propio de la lírica medieval. Así encontramos la mañana de san Juan, escenario para el encuentro de los amantes; las aves del cielo y una garza y un gavilán, que representan a los enamorados; el agua (“pasó la mar”, “va a dar agua a su caballo”), muy relacionada con el amor y el deseo.
Además, aparecen otras figuras retóricas: la derivación (verso 6), la hipérbole (versos 7-8 y 18), la geminación (recurso de repetición, en el verso 41) y el paralelismo (recurso típicamente medieval; versos 21 y 26, 33 y 34, 35 y 37, 36 y 38, 39 y 40, 51 y 52, 53 y 54).


3.       CONCLUSIÓN
Este romance es un claro ejemplo de la época en la que lo situamos, puesto que une elementos de la tradición lírica medieval (los símbolos) con los nuevos que reflejan el cambio (la estrofa).
Asimismo, aunque los romances ya empezaban a recogerse por escrito en los Romanceros, se ven rasgos de la oralidad propia de su origen y su época: recursos de repetición (paralelismo, rima asonante –la misma a lo largo de todo el poema-, geminación) y el uso del diálogo.

7 comentarios:

  1. gracias por hacerme el trabajo de lengua !! faltan mas detalles en la estructura interna pero te lo perdono jejej tkm

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  2. miil gracias me has hecho el trabajo del fnde te amooo

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  3. muchas gracias me ha servido de mucho mil gracias te quieeeero

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  4. Podrias hacer uno de 5to grado cn respuesta enunc. Afirmativa del conde y la princesa un dialogo

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    1. No entiendo lo que quieres. Si te explicas algo mejor, podré. (Puede ser también por el distinto sistema educativo...).

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