domingo, 21 de febrero de 2016

ADECUACIÓN DEL TEXTO "TORRENTE Y LA CLASE POLÍTICA" (PAU JUNIO 2010)

ADECUACIÓN DEL TEXTO "TORRENTE Y LA CLASE POLÍTICA"

La adecuación es la propiedad textual que tiene en cuenta los elementos de la comunicación.
El texto pertenece a un ámbito de uso periodístico (concretamente el periódico El Mundo de ámbito nacional), concretamente al género de opinión: hablamos de un artículo de opinión firmado por Lucía Méndez.
En cuanto a su tipología, estamos ante un texto expositivo-argumentativo, ya que, por un lado expone todo lo relacionado con el estreno de la película Torrente 4. Lethal Crisis, y, por otro, intenta convencernos de lo que piensa sobre dicha película, así como de la crítica que la sociedad hace sobre la clase política. Vemos así un mayor predominio de la parte argumentativa, reflejado en el uso de numerosos argumentos que intentar dirigir la opinión del receptor.
Esta intención comunicativa se plasma a través de las funciones del lenguaje. Domina la función apelativa, como en todo texto argumentativo, con el uso de los argumentos ya señalados; unida esta función a la expresiva (no olvidemos que lo que trata de argumentar es su propia opinión). No falta, por supuesto, la función referencial, como justificamos al decir que es un texto expositivo. No falta tampoco la función poética al emplearse ciertos recursos como la ironía (“todo un compendio de virtudes personales y morales”, 10-11), la hipérboles (“morirse de risa”, 17) y las metáforas (“es un fiera del marketing”, 14; “rasgarse las vestiduras”, 23; “la paja (…) en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, 25-26).
El código utilizado es la lengua castellana, concretamente utiliza un registro estándar (claro y sencillo), el más apropiado teniendo en cuenta el ámbito formal en el que estamos, el amplio y heterogéneo público al que está dirigido, y el canal escrito, por lo tanto, preparado y sin marcas de espontaneidad. No obstante, el texto posee algunos rasgos de nivel culto, como se demuestra en el uso del sustantivo “compendio” (10), de los adjetivos “soez” (10), “escatológicas” (13); y el verbo “exorciza” (18).
Por otro lado, también observamos coloquialismos, frases hechas, etc., formas habituales para llamar la atención del variado público que lee el periódico. Todos estos rasgos lingüísticos están orientados a conseguir la finalidad comunicativa ya mencionada. Ejemplos de ello serían la expresión “¡Qué tiempos aquellos!” (3), el sustantivo “telebasura” (12), el adjetivo “guarro” (9) o el verbo “chifla” (12).
Además, podemos ver una cierta cantidad de vocabulario extranjero, concretamente anglicismos: “frikis” (11), “Barbie superstar” (11) o “marketing” (14), si bien es cierto que cada vez están más integrados en el castellano y apenas se sienten como préstamos.
En conclusión, nos encontramos ante un texto expositivo-argumentativo, porque el tema está presente en la subjetividad del emisor y la finalidad última es orientar la opinión del receptor y dirigirlo hacia la postura que defiende el autor.
Por último, podemos hablar de la modalización del texto, la cual se define como la subjetividad presente en el texto. Como suele ser habitual en los textos argumentativos, este se halla marcado por su autor, por medio de diversos procedimientos.
Sobre la modalización valorativa, encontramos numerosos ejemplos de léxico subjetivo, como el sustantivo “asquerosidades” (17), los adverbios “concretamente” (4) y “francamente” (21) y los numerosos adjetivos: “absoluta” (1), “guarro hasta decir basta, machista, misógino, grosero, pedorro, mentiroso, soez, racista, facha y putero” (9-10), “asqueroso” (12), el adjetivo en grado comparativo “tan simple como” (12) o el superlativo “muy fácil” (25). También lo vemos en expresiones como “la paja - no, claro, en el sentido que le da Torrente a esta palabra” (25-26).
También se ve la modalización valorativa en el uso de figuras retóricas, como ya ejemplificamos en la función poética. El uso de las comillas es significativo en tanto en cuanto no solo muestran palabras literales sino en cuanto cuáles son esas palabras (“apatrullabas”, 8, palabra propia del Fary). Lo mismo ocurre con el uso de la cursiva, que nos indica que son palabras erróneas, como la anterior, o son extranjerismos (que ya comentamos). Para terminar este tipo de modalización, señalaremos de nuevo el cambio de registro en el texto.
Pasando a la modalización epistémica, salvo por un “parece que” (12) y un adverbio de duda (“tal vez”, 3), el grado de certeza es alto, es casi total. Lo vemos, por ejemplo, en la información objetiva que da, en el predominio casi absoluto de las oraciones enunciativas y en el uso del presente de Indicativo.
Para terminar de hablar de la modalización, diremos que no se encuentran ejemplos de consejos, sugerencias u órdenes por parte del autor.
Con todos estos rasgos de modalización, podemos confirmar que es un texto muy modalizado, por lo tanto subjetivo, por lo que sí que cumple con su intención de influir sobre la opinión del receptor.
Por todo, ello confirmamos que es un texto apropiado, adecuado, puesto que ha empleado todos los recursos necesarios para alcanzar su intención comunicativa de convencer al público.




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